EL SANTUARIO DE QUERALT. PAISAJE Y RELIGIÓN

Santuario de Santa María de Queralt
El santuario se encuentra en lo más alto de la sierra de Queralt. Está situado a una altura de 1200 metros. Por su peculiar ubicación se ha dado en llamarlo “el balcón de Cataluña”. La amplitud del paisaje que desde allí se contempla y las sensaciones que provoca justifican la subida a Queralt. El lugar donde hoy se encuentra el santuario corresponde, según parece, al espacio que habría ocupado el castillo de Guillem de Berguedà.

Vistas del Santuario de Queralt y Berga desde el mirador (foto: F.Serra).

El conjunto de Queralt está integrado por el santuario, donde se venera la imagen de la Virgen de Queralt, y por un notable edificio anexo, que en su momento albergó la hospedería del santuario y donde hoy se encuentran el restaurante y la estación del funicular inclinado que accede al santuario desde el aparcamiento. Asimismo, hay que considerar parte del santuario la iglesia de la Cueva, donde, según cuenta la leyenda, se encontró la imagen de la Virgen.

La iglesia actual es un edificio construido en el siglo XVIII. Originariamente se podía contemplar un monumental retablo barroco realizado por Pere Costa, que fue destruido en 1936. El templo es de estilo renacentista y se compone de una nave central con dos naves laterales. Tiene una sacristía muy espaciosa sobre la que se encuentra el camarín de la Virgen, igualmente espacioso. El proyecto del retablo actual se debe al arquitecto Ramon Masferrer (1958) y el altar fue ideado por mosén Josep M. Ballarín (1965) cuando fue sacerdote custodio del santuario.

La portada que da acceso al templo es obra del arquitecto Josep A. Coderch (1966), que realizó una restitución muy simple pero muy acertada a la funcionalidad originaria del edificio. En los años setenta se terminó el campanario (una torre circular independiente que se alza junto a la iglesia) y se colocaron las nuevas campanas. Ya bajo la dirección del sacerdote custodio actual, mosén Ramon Barniol, se han emprendido las últimas reformas importantes para la conservación del santuario, como la costosa separación de las paredes de la iglesia y la roca viva, así como la resolución definitiva del problema de los humos de las lamparillas mediante la construcción de un nuevo espacio que ha originado una nueva capilla lateral.
También forma parte del santuario el edificio anexo a la iglesia, situado justo debajo del campanario, de nueva planta, que está destinado a refugio. Se trata de un espacio grande y espacioso, acondicionado para recibir grupos.
La imagen de la Virgen
Se trata de una pequeña talla de madera de unos cincuenta centímetros de altura. Representa a la Virgen sedente. Con la mano izquierda sostiene a su Hijo, que está de pie sobre su rodilla y lleva un libro en la mano izquierda mientras con la derecha hace el gesto de bendecir. La Virgen sostiene en su mano derecha una golondrina, animal que se ha convertido en el símbolo de Queralt, y con el pie izquierdo pisa una alimaña.
 
La imagen, documentada ya en el siglo XIV, es, en definitiva, un ejemplar gótico que conserva rasgos románicos muy marcados.
Aun tratándose de una imagen muy tosca, su rostro cautiva por su mirada y su sonrisa.

La cueva
Adosado a la roca de Queralt se encuentra el oratorio conocido como la cueva de Santa Elena, lugar donde la tradición sitúa el encuentro de la imagen de la Virgen de Queralt por un pastor.
 
La leyenda del encuentro
Según la tradición, los rebaños y las vacadas de Vilaformiu solían pastar por las solanas de Campmaurí y las laderas de Queralt. Un día, el pastor vio que uno de los bueyes se iba cuesta arriba de una forma totalmente incomprensible. No lo pudo atrapar hasta la mitad del riscal del Castell de Berguedà (nombre con el que se conoce el pico más alto de la sierra). Al llegar allí, vio con gran sorpresa que el buey estaba arrodillado ante una pequeña imagen de la Virgen medio escondida.

El pastor la cogió y la envolvió en su capucha. Tras recoger los rebaños volvió a su casa, pero cuando quiso mostrar la imagen, ésta había desaparecido. Al día siguiente la encontró en el mismo lugar. Volvió a llevársela, pero de nuevo desapareció de su envoltura. Las gentes de Vilaformiu decidieron subir hasta aquel lugar y vieron la imagen escondida en un recoveco de la roca, a la sombra de un cerezo que había florecido fuera de época. Desde aquel momento, entendieron que la imagen quería ser venerada en ese mismo lugar.
 
La montaña y el paisaje
“La montaña de Queralt es sencillamente maravillosa. Lo es su presencia, un macizo adusto que cierra las tierras bajas y sirve de cabecera a la ciudad de Berga, sobre la que se yergue casi verticalmente, abrupto y amable, como un poema de piedra y de verdor. Lo son sus caminos; lo es su umbría de sombras; lo son las deliciosas fuentes –la de Mosén Guiu, la dels Segadors, la dels Estudiants, la fuente Negra, la del Querot–, que discurren cantando hacia el pie de la montaña, y lo son las vistas incomparables que se pueden contemplar desde la cumbre.

Vistas de Berga desde el Santuario de Queralt (foto: F.Serra)
El panorama que se divisa desde Queralt es fascinante, cautivador por su belleza y variedad. A pesar de su amplitud, no ofrece esas lejanías excesivas que desdibujan y mezclan las cosas. Todo parece cercano, al alcance de la mirada. Sin secretos, sin mistificaciones.”

Mosén Josep Armengou El Santuari de Queralt. Granollers: Ed. Montblanc, 1971 (traducción).
 
¿Cómo llegar al Santuario de Queralt?
En coche
La carretera que sube hasta Queralt parte de la que va de Berga a Sant Llorenç de Morunys y está correctamente señalizada. Desde el Eix del Llobregat (C-1411/E-9) hay que acceder a Berga por la entrada norte y seguir en dirección a Sant Llorenç de Morunys (BV-4241). A tres o cuatro kilómetros se encuentra, a mano derecha, el desvío para subir a Queralt. Es la misma carretera que va hasta Els Rasos de Peguera (BV-4242). Una vez en Queralt, hay un aparcamiento señalizado con capacidad para un centenar de vehículos.

A pie
Subir a pie a Queralt desde Berga es una auténtica delicia. La excursión puede durar entre tres cuartos de hora y una hora. Se sale de Berga desde la misma plaza de Sant Pere, se sube por el Trencacames y, después de enfilar el camino viejo de Queralt, a la altura del Hostal Sant Marc, se puede optar por subir en línea recta –por la parte de delante de la sierra– o siguiendo la carretera, por la umbría y las fuentes. A lo largo del recorrido se van encontrando una serie de capillas que permiten hacer un alto en el camino. Son las de San Jacinto, San Jaime y los Dolores. Por la parte de la umbría se ve la capilla de la Sagrada Familia. Al llegar arriba, se pueden ver las Tres Cruces, levantadas en recuerdo de los tres avemarías que el peregrino rezaba cuando llegaba a Queralt.

Ya en el Santuario de Queralt
Para llegar hasta el santuario, se puede utilizar el funicular inclinado –que funciona todos los días, excepto los lunes– o bien subir a pie por las escaleras que bordean la sierra, disfrutando del impresionante paisaje.

Se han construido rampas que permiten a los minusválidos acceder sin problemas a la iglesia y al llamado Pati dels Castanyers (patio de los castaños) desde el mismo funicular.

Fuente: turismeberga.cat